
El punto de partida tiene una exigencia enorme. Durante la era de Lionel Scaloni, Argentina disputó cinco grandes competencias y alcanzó las semifinales en todas: ganó la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar, la Copa América 2024 y volvió a llegar a la final del Mundial 2026. La Selección quedó instalada entre los principales equipos del mundo y ese estándar pasa a formar parte del nuevo desafío.
El camino inmediato tendrá otro carácter. Habrá espacio para observar futbolistas, ensayar sociedades, distribuir responsabilidades y encontrar respuestas para posiciones que durante años estuvieron ocupadas por nombres muy consolidados. También habrá una nueva Copa América en 2028 y, después, un Mundial que tendrá una particularidad histórica: Argentina será local de uno de los partidos del centenario y ya tiene garantizada su clasificación.
Lionel Scaloni entiende que el fútbol también cambia y que la Selección tendrá que hacerlo a su manera. “El fútbol va evolucionando constantemente. Más allá de eso, nosotros creemos más en los futbolistas, en las personas, que hacia donde va el fútbol”, explicó recientemente. Esa frase funciona como una declaración de principios para un ciclo que deberá encontrar respuestas nuevas sin perder aquello que convirtió a Argentina en una selección competitiva durante tantos años.



