
Carlos Alcaraz volvió a chocar de frente contra su verdadera asignatura pendiente. Pocos días después de consagrarse en el ATP 500 de Tokio con un tenis arrollador, el murciano sufrió una dura y prematura despedida en el Masters 1000 de Shanghai.
La derrota en la tercera ronda dejó expuestas las dificultades recurrentes que experimenta sobre la superficie rápida de este certamen, donde aún no ha podido traducir su dominio habitual en el circuito. El verdugo de la jornada fue el belga Zizou Bergs, quien firmó una de las actuaciones más impactantes de su carrera para imponerse por 7-5 y 7-6 (4).



